Sinopsis: Después de una larga guerra, un bebé es abandonado a la puerta de un convento de frailes franciscanos que intentan, sin éxito, buscarle una familia. Pasan los años, y aunque el niño vive feliz entre los monjes, no puede dejar de añorar a su madre.
Marcelino pan y vino es una película pensada para el ensalzamiento del fervor religioso, y Ladislao Vajda consigue casi todo lo contrario a día de hoy cuando la vuelves a ver.
Si al principio el mensaje era que Dios es tu amigo y creyendo en él todo es posible, ahora el mensaje se ha tornado contra él de una manera casi cómica. Su final, el cual no destriparé, parece una broma de mal gusto que muy pocos llegarán a entender. Yo desde luego no lo entendí, aunque poniéndome en el contexto de aquella época supongo que tiene más lógica. Pero con las manos atadas como cualquier director de la época consiguió al menos hacer una película bonita que no resulta cansina.
Todos los ninjas de Mortal Kombat explicados
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Más allá de su origen que se basó en cambiar el color de los sprites del
mismo personaje aquí está la trama de cada uno:

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