Tras una cumplidora primera entrega y su relativo éxito esta continuación estaba asegurada, la incorporación de un viejales como Karl Urban parece metida con calzador, pero manteniendo la premisa de su predecesora: consecución de secuencias de peleas fantásticas más o menos logradas, no hay mucho que ni que pedir ni que criticar, excepto algun decorado bastante lamentable (la aldea) y una pelea final poco inspirada. Por cierto Kano sigue funcionando igual de bien.
El código base de Pokémon
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Víde explicativo de cómo la optimización llegó a unos niveles absurdos en
la primera generación de Pokémon para que la ya obsoleta Game Boy pudiese
ejecu...

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